El compromiso del trabajador social y su contribución en una asociación de fibromialgia
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El compromiso del trabajador social y su contribución en una asociación de fibromialgia y síndrome de fatiga crónica

23 Ene El compromiso del trabajador social y su contribución en una asociación de fibromialgia y síndrome de fatiga crónica

María José Cervantes

Antes de abordar el tema que nos ocupa, procede avanzar una mínima definición del profesional en trabajo social. Al revisar la literatura sobre el Trabajo Social he encontrado una heterogeneidad de definiciones con diferentes orientaciones, enfoques o ideologías muy diversas que aluden, por tanto, a la dificultad para elaborar una definición que satisfaga a todos. Es por ello que he escogido al Comité Ejecutivo de la Federación Internacional de Trabajadores Sociales y la Junta de la Asociación Internacional de Escuelas de Trabajo Social, que, tras un largo periodo de revisión, presentaron a los miembros de ambas organizaciones la definición global del Trabajo Social, consensuada en Melbourne en julio de 2014. En su elaboración han participado numerosas organizaciones miembros y trabajadores sociales de todo el mundo, que han formado parte de este extenso proceso, entre los que han participado el Consejo General y los Colegios Oficiales de Trabajo Social de España. Y dice así:

“El trabajo social es una profesión basada en la práctica y una disciplina académica que promueve el cambio y el desarrollo social, la cohesión social, y el fortalecimiento y la liberación de las personas. Los principios de la justicia social, los derechos humanos, la responsabilidad colectiva y el respeto a la diversidad son fundamentales para el trabajo social. Respaldada por las teorías del trabajo social, las ciencias sociales, las humanidades y los conocimientos indígenas, el trabajo social involucra a las personas y las estructuras para hacer frente a desafíos de la vida y aumentar el bienestar.”

Es decir, el trabajo social es una disciplina profesional que se ocupa de favorecer el desarrollo de vínculos humanos saludables y de fomentar cambios sociales en las personas, grupos y comunidades que deriven a un mayor bienestar para las personas.

Dentro de una Asociación de Fibromialgia y Síndrome de Fatiga Crónica, el Trabajo Social supone un ejercicio profesional en el que se desempeñan de manera cotidiana funciones de comprensión, de ayuda, de apoyo a la persona enferma con dificultades de salud y a su familia. Nuestra intervención es para conseguir una normalización, recuperación y adaptación social. Nuestro fin en la práctica asistencial se centra en la recuperación de la salud o de mejorarla. Con respeto y empatía ayudamos a otra persona a usar sus propios recursos en el afrontamiento de los problemas, mediante la aceptación y la comprensión del otro. Hay que garantizar que la toma de decisiones debe ser responsable, deferente con la individualización, con su autodeterminación y al ritmo de la evolución que cada persona necesite desde la consideración a sus particularidades.

No cabe duda de que “lo social” tiene un peso importante en la concepción y provisión de los cuidados de salud, puesto que cualquier persona a la que se le diagnostique Fibromialgia y/o Síndrome de Fatiga Crónica va a enfrentarse a unos cambios que afectarán directamente a las otras dimensiones de su persona, tales como las relaciones familiares, personales, laborales, económicas, sociales, etc. Les ayudamos a enfrentarse a sus miedos, a sus preocupaciones y a encontrar el equilibrio entre sus hábitos de vida y la nueva situación para garantizar su calidad de vida, además de contribuir a completar la visión biopsicosocial que debe llevarse a cabo por otros profesionales (psicólogo, reumatólogo, internista, fisioterapeuta…) en el abordaje de los problemas de salud complejos del individuo.

Otro de los objetivos, como trabajadora social, es potenciar el desarrollo de las capacidades y facultades de las personas con las que se trabaja, para que afronten por sí mismas futuros problemas y puedan integrarse satisfactoriamente en la vida social. Se identifican los factores y situaciones de riesgo social relacionados con la salud en individuos y familias. Proporcionamos orientación, apoyo psicosocial y asesoramiento a la persona enferma y a su familia.

En la actualidad la falta de empleo es uno de los problemas más acuciantes, siendo considerado como el principal elemento de integración en la sociedad, ya que es el medio para conseguir recursos económicos. Este problema afecta a numerosas personas enfermas de Fibromialgia y/o Síndrome de Fatiga Crónica; desde la Asociación, ofrecemos un servicio de guía, asesoramiento, información sobre recursos actuales en materia formativa y sobre el mercado laboral. El objeto último de esta orientación laboral es la mejora de la empleabilidad de las personas. Y para quienes no pueden seguir trabajando, les ofrecemos información y asesoramiento sobre los diferentes grados de incapacidades laborales y/o los subsidios a los que pueden optar.

Todas estas funciones y servicios tienen como objetivo general la plena integración social de los/as usuarios/as en el medio.

Una de las grandes aliadas es la ENTREVISTA personal. Hay que tener claro que la entrevista no es un fin, sino un medio por el cual se intenta alcanzar un cambio. Se intenta motivar a la persona atendida, con el propósito de fomentar una actitud positiva, para que pueda afrontar mejor su situación. Es indispensable plantear la relación como un propósito de la buena atención, y no como una consecuencia. Esto es la clave principal por la cual se produce la comunicación necesaria para la realización de la entrevista, es decir, el feedback requerido. Por lo tanto, se considera una conversación formal cuya intencionalidad lleva implícitos unos objetivos. La entrevista es fundamentalmente una relación, para la que debe existir por parte del profesional una motivación y un interés que haga posible la empatía con las personas que debe atender.

La OBSERVACIÓN es primordial en nuestro trabajo. Hay que prestar atención a los sucesos, detalles y comportamiento ante situaciones diversas, y debemos recoger estas impresiones. El resultado de esta observación no es solo “datos” para confeccionar un informe, un cuaderno de campo, para llenar una ficha, sino que dan pistas para saber y conocer. En cada observación se desatan dudas, preguntas, otras búsquedas tanto teóricas como empíricas para la construcción de acuerdos ideales y propuestas alternativas de acción.

Otra de nuestras herramientas de trabajo es el INFORME SOCIAL: se trata de un documento escrito específico que se centra en describir los acontecimientos pasados y presentes del paciente en su entorno familiar, social, económico, educativo, etc. Es decir, recoge hechos relevantes para describir y acreditar la situación de necesidad o carencia actual en la que se encuentra el/la usuario/a. Este informe social es un documento que también se presenta, junto a otros informes médicos y/o psicológicos, para solicitar la Discapacidad. Desde la Asociación orientamos e informamos al socio/a en la tramitación de la Discapacidad, les ayudamos a que su solicitud sea acertada. Cabe recordar que la confidencialidad constituye una obligación en la actuación del/la trabajador/a social y un derecho de la persona usuaria, y abarca a todas las informaciones que el/la profesional recibe en su intervención social por cualquier medio (Art 48 Capítulo IV– la confidencialidad y secreto profesional, dentro del Código Deontológico para la profesión del trabajo social en España, documento fundamental para el buen desempeño de la profesión).

Es importante desarrollar trabajo social comunitario: informar a la sociedad y a los diferentes colectivos, tales como entidades públicas y privadas acerca de la enfermedad, con el objetivo de proporcionar a la Asociación la posibilidad de aumentar y mover sus recursos, solucionar problemas concretos y promocionar los medios de interacción. Es fundamental dar a conocer a la sociedad los problemas y demandas de los enfermos y enfermas, mejorar la asistencia sanitaria y social, y que la población tome conciencia de las limitaciones que supone tener estas enfermedades.

Otra de las funciones dentro de la Asociación, es la de desplegar estrategias de captación de recursos, de todo tipo y no únicamente de carácter monetario o económico: es decir, entendemos el concepto de recurso en sentido amplio. Hablamos tanto de recursos económicos como humanos, materiales e intangibles. Así, aunque ponemos mayor énfasis en la captación de recursos económicos, recogemos propuestas relativas a la captación de otro tipo de recursos como locales, infraestructuras, medios técnicos y personas (“capital humano”), prestando atención también al voluntariado.

Hay que tener presente que la financiación es una necesidad, por lo que la búsqueda de recursos tienen que ser acciones permanentes. El manejo de las Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC) hoy en día es una herramienta imprescindible en la vida diaria de toda Asociación y un medio fundamental, también, para la captación de recursos, a través de sus buscadores (simple y avanzado), que permite recuperar información publicada proveniente de fuentes públicas (boletines oficiales) y privadas (obras sociales y otras entidades) sobre ayudas, subvenciones, becas y premios en el ámbito local y nacional. Para ello, diseñamos proyectos de intervención social que comprenden una evaluación-diagnóstico de la situación y personas con quienes actuar, una determinación de objetivos operativos, actividades y tareas, utilización de recursos, temporalización y criterios de evaluación. La necesidad de sostener y fortalecer el conjunto de la agenda de las Asociaciones de Fibromialgia y Síndrome de Fatiga Crónica (al igual que en otras entidades) conlleva innovar. Ya que, a pesar de que se dedique tiempo y esfuerzos a la búsqueda y captación de recursos, no existen “varitas mágicas”.

Para concluir es importante tener una clara perspectiva bio-psico-social de la salud, aprender a trascender nuestra mirada como trabajadores sociales, llevándola más allá del problema o de la carencia. Esta nueva perspectiva de las personas y sus circunstancias nos permite traspasar los límites de lo asistencial, y dar su espacio y desarrollo a la función promocional. Realizar una detección precoz en las dificultades sociales y problemas, para poder dar un buen diagnóstico y orientación. Además, debemos trabajar en coordinación y colaboración con el resto de profesionales, con los de la propia Asociación, con los profesionales de los servicios sociales, sanitarios y en otros ámbitos de atención, como son los educativos, judiciales, etc., haciendo realidad el concepto global de la salud, en el que se tienen en cuenta los trastornos orgánicos, los aspectos psicológicos y el contexto social donde se desarrolla la vida de cualquier persona. Sin olvidar, por otro lado, conseguir recursos económicos para poder mantener las actividades de la Asociación que han demostrado que mejoran la calidad de vida de los enfermos y enfermas de fibromialgia y/o síndrome de fatiga crónica y su familia.

 

María José Cervantes Muñoz

Trabajadora social de AVAFI