Fibromialgia, el renglón torcido - fibro.info
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Fibromialgia, el renglón torcido

No quisiéramos confundir al lector con el título y hacerle pensar que, como Don Torcuato, vamos a hablar de enfermedad mental.

La obviedad de que ambas –fibromialgia (FM) y enfermedad mental (EM)- están reconocidas por la Organización Mundial de la Salud (OMS)- apetece saltarla, pero vaya en primer lugar. Siguiendo con las coincidencias, en ambos casos no existe una prueba diagnóstica objetivable, pero la fibromialgia es una enfermedad física, no mental, que cursa con dolor real.

Como no queremos que esto parezca una comparativa, nos centraremos en nuestras particulares opiniones sobre el estado de la FM en la actualidad. Reconocemos que la chispa de arranque de éste artículo se produjo recientemente en Barcelona, donde asistimos invitados a una primera edición de un interesante foro sobre salud. Estuvieron presentes prestigiosos profesionales de todos los campos de la medicina, así como autoridades sanitarias, empresariales, periodísticas, movimientos asociativos y potentes organizaciones.

Escuchando la interesante intervención del Psiquiatra Luis Rojas Marcos apuntamos en nuestro folio la siguiente frase. “La depresión es la peor de las enfermedades, porque roba la esperanza” y vino a nuestra mente el dato de que en un porcentaje elevado de personas con FM acaba aflorando ésta circunstancia. Es normal que suceda en enfermedades crónicas o en situaciones de dolor prolongado en el tiempo, somos otro caso “variante de la normalidad”. Lo grave de éste punto es pensar que la depresión en la FM podría evitarse en muchos casos. Podemos creer en ello ya que es muy mejorable la duración del peregrinaje (espacio de tiempo que transcurre entre la aparición de los primeros síntomas y el diagnóstico de la enfermedad) que en España ronda los tres años de media.

La solución a éste punto no parece compleja, formando a atención primaria –especialidad totalmente capaz de diagnosticar la FM- el tiempo de afrontamiento de la enfermedad por parte del equipo médico-paciente podría ser breve y evitar varias cosas, entre ellas el gasto en innumerables y caras pruebas diagnósticas tan inútiles como costosas. Ésta formación debiera ser siguiendo criterios científicos basados en la evidencia, claro está. No es sorprendente que hagamos éste apunte que sería innecesario, si no fuera porque conocemos a autoridades sanitarias dispuestas a aceptar cualquier parche, además de los de morfina.

En un barrio alto de Barcelona, volvimos a contemplar valiosos y útiles proyectos desarrollados por asociaciones, federaciones, confederaciones, sociedades científicas, medios de prensa, colegios de médicos. En los que pudimos contemplar, había un denominador común. El apoyo económico por parte de instituciones o de empresas farmacéuticas. Como quiera que no hay ni un solo producto aprobado por la Agencia Europea del Medicamento (EMA) para la FM, nos tememos que tendremos que seguir boxeando con un brazo atado a la espalda, y es que nos negamos a ser subvencionados por camillas coreanas y sopas que dicen curar la enfermedad.

La ratificación de la dificultad para subir al ring con ciertas garantías nos la regaló otro experto en salud, que abogó por la profesionalización de las Asociaciones de Pacientes, escuchar esta obvia recomendación nos hizo sonreír mientras nos preguntábamos ¿Cómo se hace eso siendo un renglón torcido de la medicina?

 

Asociación Divulgación Fibromialgia