La fibromialgia y las pseudomedicinas - fibroInfo
15874
page,page-id-15874,page-template-default,ajax_fade,page_not_loaded,,qode-theme-ver-8.0,wpb-js-composer js-comp-ver-4.9.2,vc_responsive

La fibromialgia y las pseudomedicinas

Es bastante frustrante tener una enfermedad crónica y que tu médico te diga que no hay solución y que los conocimientos actuales no permiten determinar su origen, ni mucho menos su curación. Así que una persona que sufre fibromialgia puede caer en la tentación de acudir a aquel “terapeuta alternativo” del que tan bien le han hablado y que le asegura que lo suyo es “un desequilibrio en la energía” o “una alteración del equilibrio vital” (signifique eso lo que signifique) y que le va a curar totalmente de su enfermedad (después de sacarle mucho dinero).

La Medicina actual no ha determinado aún el origen exacto de la fibromialgia, ni el tratamiento para su curación. Esto es así, las investigaciones avanzan y no dudemos que tarde o temprano lo conseguirá, pero aún no lo ha logrado. Por eso, debemos desconfiar de todos esos personajes que aseguran “curar” la fibromialgia, al igual que otras enfermedades crónicas como la diabetes o el asma. En algunos casos son personas bienintencionadas que carecen de formación suficiente para saber que eso no puede funcionar, en otros casos son estafadores y sinvergüenzas que quieren hacerse ricos con poco esfuerzo.  Y no digamos de esos desalmados que se lucran con la desgracia ajena y la desesperación de los enfermos y sus familias asegurando que “curan” el cáncer.

Una persona que sufra fibromialgia es muy apetecible para todo tipo de “terapeutas alternativos” por las características de la dolencia. Es una enfermedad crónica, por lo que tendrán una víctima pagándoles durante un largo periodo de tiempo. Sus manifestaciones son muy difíciles de “medir”, por lo que la sugestión del paciente es crucial, ya que no hay una escala objetiva que permita comprobar el grado de dolor en cada momento, cosa que sí ocurre con la fiebre, o con la superficie de piel afectada por una erupción.

Seguramente le habrán recomendado remedios naturales, recuerde que las plantas que le van a recomendar ya han sido estudiadas y si tienen alguna propiedad terapéutica ya fueron incorporadas por la Medicina. Además, no todo lo natural en sano, no hay nada más natural que la cicuta, una seta tóxica, una bacteria o un parásito y no son precisamente buenos. En éste enlace pueden consultar todos los medicamentos autorizados en España y sus principios activos.

Diferencias entre Medicina y Pseudomedicinas

Lo primero que debe saber el enfermo es que ese supuesto “terapeuta alternativo”, en la inmensa mayoría de los casos, NO es médico, ni Farmacéutico, ni posee conocimientos sanitarios de ningún tipo. Desgraciadamente, en España cualquiera puede poner un negocio como : Homeópata, sanador, kinesiólogo, curandero, osteópata, medicina tradicional china etc. Sin tener el menor conocimiento de medicina, ni de farmacia. Lo único que deben evitar es anunciarse como “médico”, pues se les podrían acusar de intrusismo profesional.  Si la persona que práctica estas pseudomedicinas tiene el título de médico, al menos podría diagnosticar la enfermedad, aunque el tratamiento no sirva de nada, y derivarlo a un médico que lo trate con medicinas de verdad. En la mayoría de los casos, pueden estar “tratando” a un paciente con una enfermedad grave, perdiendo un tiempo precioso para su salvación, por no saber lo que tienen entre manos.

El segundo concepto, y el más importante, que todo paciente debe conocer es que no existen las “medicinas alternativas”. Solo existe una Medicina y es la que ha demostrado  su eficacia y cura. Aunque parezca una afirmación un poco radical, no lo es en absoluto.  Cualquier tipo de tratamiento o medicina tiene la oportunidad de ser considerada efectiva, solo debe demostrar que su eficacia es mayor que un placebo. Lo único que agrupa a las mal llamadas  “medicinas alternativas”, es que nunca han demostrado que tengan el menor efecto, salvo llenar el bolsillo de quien la practica.

La tercera idea que quisiera exponer, es que el caer en estos engaños no tiene nada que ver con el nivel cultural o con la inteligencia. Muchísima gente inteligente y con éxito profesional ha caído en sus redes, a algunos les costó la vida. Famosos como Steve Jobs o Peter Sellers murieron porque tenían enfermedades tratables por la Medicina y decidieron probar tratamientos alternativos. En el caso de Jobs, cuando decidió ir a un hospital era demasiado tarde para extirpar el tumor por la metástasis y Peter Sellers no quiso operarse del corazón y se fue a un estafador que practicaba la “cirugía psíquica” y murió pocos días después.

Sin tener una formación científica, hay una serie de detalles que nos permiten reconocer a una pseudomedicina:

-Hacen afirmaciones extraordinarias: “Puedo curar lo que los médicos no pueden”.

-Utiliza palabras esotéricas como: “Milenario, holístico, energía, aura, equilibrio vital”…

-No saben explicar el origen de la enfermedad ni sus efectos sobre el organismo, solo ven síntomas.

-Critican la Medicina y la llaman “Medicina oficial o alopática”.

-Las “pruebas” de la eficacia de su técnica son solo testimonios y anécdotas. Nunca estudios científicos.

Tratamientos efectivos frente a charlatanerías

Desde tiempos inmemoriales, han existido distintas formas de acercarse a la enfermedad; en la mayor parte de los casos de forma equivocada, pero en algunos se empleaban remedios efectivos. Con la introducción del método científico, se logró separar lo que era medicinaefectiva y lo que no. Los hombres de Ciencia decidieron que habría que buscar una prueba definitiva que permitiese evaluar la eficacia de un tratamiento.

La idea era muy simple, probemos el medicamento en unos pacientes y a otros les daremos una sustancia que simula ser el medicamento, pero que no lleva principio activo alguno, lo que se denomina  ”placebo”. Lo malo, es que el experimentador sí sabía quién tomaba el medicamento y quien el placebo, por lo que se  comprometía su objetividad a la hora de analizar los resultados. De esta forma, se dio un paso más y se decidió que el experimento debía ser “doble ciego”, ni el experimentador ni el paciente, sabría quien tomaba las medicinas y quién el placebo. Si el resultado demostraba que la mejoría experimentada por el paciente con el suministro del medicamento, no mejoraba significativamente a la del grupo que se le suministraba el placebo, ese medicamento no servía. La mejoría experimentada era debida a la sugestión del paciente o a la curación natural por el propio cuerpo.

Esta prueba de “doble ciego” es el terror de todos los practicantes de pseudoterapias. Ninguno quiere someterse a esta prueba, y los que lo hicieron fracasaron miserablemente. Es importante reseñar que si alguna terapia pasase esta prueba, se incorporaría a la Medicina sin ningún problema.  Por eso, jamás crean a los que se hacen las víctimas diciendo que no les reconocen validez por una conspiración de las farmacéuticas o debido a la envidia de los médicos. Un detalle importante es que en Ciencia no se reconoce el “Principio de autoridad”, cualquiera puede realizar un experimento,  y su palabra vale tanto como la de un Premio Nobel, lo que importan son las evidencias que aporten.

Para se reconozca validez a un estudio científico, se debe explicar pormenorizadamente lo que se ha hecho y como, para lograr esos resultados. De esa forma, cualquier otro científico, que dude de la validez de sus resultados, estará en disposición de repetir el experimento y comprobar si es cierto o está mal realizado o directamente es un fraude. Ninguna pseudociencia ha pasado jamás esta prueba.

¿Qué mal pueden hacer los tratamientos alternativos?

La pregunta está mal planteada, realmente debería ser ¿sirven para algo? Y la respuesta es no, no sirven absolutamente para nada, salvo para hacernos perder el tiempo y el dinero. Suelen insistir en que la mayoría de estos “tratamientos” no tienen efectos secundarios. Generalmente es así, porque donde no hay nada no puede haber efectos. Por ejemplo, el único efecto del agua homeopática es quitar la sed y como uso externo sirve para lavarse, eso sí, pagándola a precio de oro, cuando en la fuente tienes la misma gratis.

El mayor peligro de caer en manos de curanderos, sanadores, homeópatas o demás pseudoterapeutas, es abandonar las medicinas que le ha recetado su médico y que mantienen controlada la enfermedad. Ha habido muchos casos de pacientes que han sufrido graves ataques e incluso la muerte por dejar de tomar la medicación y “medicarse” con sustancias que no sirven absolutamente para nada como la homeopatía, las flores de Bach o cualquier otra falsa medicina.

Recordemos que la mayor parte de los pseudoterapeutas no saben absolutamente nada de Medicina, Química, Farmacia o Biología por lo que no son conscientes de los efectos sobre el organismo del paciente de sus “tratamientos”. Esto ha ocasionado que se hayan “recetado” plantas que interferían con la medicación habitual (casos de fitoterapia) o que hayan producido graves lesiones e incluso la muerte en el caso de otros tratamientos como la quiropraxia (manipulación de la columna y el cuello) que eleva el riesgo de sufrir un ictus. Aunque el efecto negativo más habitual es el abandono del tratamiento efectivo que les había recetado su médico.

Conclusión

Por mucho que insistan, lo único que caracteriza a las pseudoterapias, es que no ha sido nunca capaz de demostrar objetivamente que tenga utilidad alguna en la curación o tratamiento de una enfermedad. Su supuesta eficacia se basa en el “efecto placebo” y en esperar a que el paciente sane por si mismo. Es muy sintomático que para que estas falsas medicinas  tengan “efecto” el paciente deba creer en ellas, si no tiene fe, no habrá “curación” .

La mayor parte de estas pseudoterapias están más cerca de las religiones que de la Ciencia, en muchos casos su origen es directamente religioso. Hablan de “karma”; “espíritu”; “alma” etc. La homeopatía situaba el origen de las dolencias en el “pecado original”, aunque esto es algo que hoy quieren ocultar.  En otros casos,  aseguran que las enfermedades son producidas por fenómenos inexistentes como  “energías misteriosas”, “falta de armonía”, “desequilibrio cuerpo-alma” , “ alteración en la fuerza vital” y muchas otras afirmaciones esotéricas carentes de toda lógica.

Actualmente, es conseguible ayudados por la ciencia una mejoría de los síntomas y una mejor calidad de vida, desgraciadamente no su cura. lo único que se puede hacer con la fibromialgia es tratar de paliar los síntomas. Si algún día se descubre un medicamente que la cure o se descubre su origen, se publicará el estudio en revistas médicas especializadas, cuyo contenido sea sometido a revisión por otros expertos (“revisión por pares”). Ningún descubrimiento médico será válido si no ha sido publicado en una de estas revistas, por eso cuando le afirmen que se ha descubierto algo, pidan siempre la referencia de donde y cuando ha sido publicado.

Las personas tienen derecho a creer en lo que quieran, pero también tienen derecho a saber que las están engañando. Mi único consejo, es que cuando les recomienden algún tratamiento o medicina de las que su médico no les ha hablado, tengan la precaución de acudir a fuentes fiables, para informarse de si tiene alguna base sólida o lo único que va a conseguir es perder su dinero, su autoestima… y su salud.

José Vicente Prieto González
Biólogo

………….

Desde adfm queremos agradecer al autor del artículo su generosidad al escribirlo para nosotros. Gracias José Vicente.